El costo a los contribuyentes por las sequias, tormentas, inundaciones e incendios descontrolados alcanzaron casi $100 mil millones en 2012

Por Linda Escalante, NRDC
Especial para los ciberlectores de Azteca 21

Según un análisis realizado por el Consejo de Defensa de Recursos Naturales (NRDC) publicado hoy, los contribuyentes de impuestos estadounidenses pagaron $100 mil millones, casi $1.100 por contribuyente, en daños causados por eventos climáticos extremos.

El análisis demuestra que el gobierno de EE. UU. gastó más en responder a desastres climáticos que en la educación y el transporte de sus habitantes. Según el análisis de NRDC, el monto de los costos por las complicaciones climáticas cae más pesadamente en manos de los contribuyentes y no en las aseguradoras privadas. Esto ocurre mientras el Congreso del país rehúsa tomar medidas para abordar el cambio climático y opta en vez por reducir el apoyo que ayudaría a frenar las causas de este problema. “Mientras que el Congreso debate el presupuesto fiscal, el gobierno gasta más respondiendo a desastres empeorados por el cambio climático que en educar a nuestros niños o en cuidar puentes y carreteras,” dijo Dan Lashof, coautor del informe y director del programa de aire limpio de NRDC. “De hecho, este monto ahora encabeza la lista de gastos fiscales, no militares.”
“Los contribuyentes asumen cada vez más la carga por los daños climáticos, pagando tres veces más que las aseguradoras privadas. Afortunadamente, el gobierno dispone de herramientas para afrontar estos riesgos climáticos sin necesidad de esperar al Congreso.”  
El informe de NRDC, “Who Pays for Climate Change? U.S. Taxpayers Outspend Private Insurers Three-to-One to Cover Climate Disruption Costs,” se publicó hoy en una conferencia de prensa telefónica. A Lashof se le unió Tom Steyer, filántropo y fundador de NexGenAction, una empresa dedicada a abogar contra el cambio climático y por la prosperidad.
El costo al gobierno federal debido a las sequias, tormentas, inundaciones e incendios descontrolados alcanzaron casi $100 mil millones en 2012. Aunque los gastos climáticos no forman parte del presupuesto fiscal, los costos que NRDC cataloga como “el Presupuesto de Alteraciones Climáticas” equivale a uno de cada seis dólares que se gasta en otros programas no militares, convirtiéndolo en el presupuesto de mayor volumen, según el informe.
El impacto fiscal de los trastornos climáticos en EE.UU. es impresionante. La industria aseguradora estima que 2012, año en el que el monto de los daños relacionados con el clima alcanzo los $139 mil millones, es el segundo más caro en la historia de los EE. UU. Pero las aseguradoras privadas sólo cubren alrededor de un 25 por ciento de los costos, dejándole el resto del costo (tres veces más) a los contribuyentes. Este cambio en responsabilidades comenzó después del Huracán Katrina el cual le dejo una cuenta de $72 mil millones en daños a las aseguradoras en 2005 y ha seguido creciendo desde entonces.
“El hecho de que las aseguradoras privadas se estén lavando las manos envía una señal inconfundible: están aumentando los riesgos del cambio climático y con estos los costos para la sociedad," dijo Steyer. "Cien mil millones de dólares es un gasto enorme por donde se le mida. Una buena administración fiscal en el futuro dicta que deberíamos gastar más en combatir el cambio climático para así gastar menos pagando por las pérdidas que ocasiona.”
“El Presidente Obama le ha pedido al Congreso que frene el cambio climático y contenga el aumento de los costos asociados con el y ha dicho que si el Congreso se niega a hacerlo, el tomará acción ejecutiva. Entre más pronto hagamos inversiones sólidas en frenar la contaminación de los gases de invernadero, mas rápido reduciremos el impacto fiscal y económico que causan.
Las medidas que el gobierno de EE. UU. puede tomar para reducir los factores que aceleran el efecto invernadero incluyen incrementar la eficiencia energética y reducir la contaminación de carbono. Hace varios meses, NRDC lanzó una propuesta innovadora para mermar los efectos del cambio climático: “Using the Clean Air Act to Sharply Reduce Carbon Pollution from Existing Power Plants, Creating Clean Energy Jobs, Improving Americans’ Health, and Curbing Climate Change.” (Usando la Ley de aire limpio para marcadamente reducir la contaminación de carbón de las centrales eléctricas, crear trabajos en energía renovable y mejorar la salud de los ciudadanos mientras frenamos el cambio climático).
La estrategia propuesta por NRDC reduciría la contaminación de carbono de las centrales eléctricas del país, responsables por 40 por ciento de las emisiones de carbono en EE. UU. Bajo el plan de NRDC, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) utilizaría la Ley de Aire Limpio para establecer límites específicos de contaminación de carbono por estado. Cada estado colaboraría con las compañías de energía para cumplir con los nuevos límites bajo un sistema flexible que promovería la eficiencia energética y el uso de una amplia gama de fuentes de energía libres de contaminación.
Bajo la táctica propuesta por NRDC se reducirían las emisiones de carbono por un 26 por ciento para 2020 a bajo costo que resultaría en altos beneficios a la salud y el ambiente pero además lograría reducir las cuentas eléctricas de los clientes.