Por Linda Escalante, NRDC

Este 23 de mayo, el Ayuntamiento de Los Ángeles se dispone a adoptar una estrategia política para eliminar las bolsas de plástico en supermercados y tiendas seleccionadas.  Una política que limita las fuentes de contaminantes plásticos, es una solución inteligente para un grave problema ambiental y de salubridad en Los Ángeles. Si se aprueba, esto sería un paso histórico hacia la protección de nuestro medio ambiente revirtiendo varias décadas de una excesiva dependencia a este producto ubicuo de plástico.
El Departamento de Obras Públicas de Los Angeles reporta que sólo el 5% de los 2,3 millones de bolsas de plástico usadas cada año en la ciudad de Los Ángeles se reciclan. Asimismo, se informa que sólo el 21% de los 400 millones de bolsas de papel utilizados en la ciudad también se reciclan.

El costo económico anual de California por recolectar bolsas plásticas y llevarlas a los vertederos es de unos $25 millones.  En la ciudad de San Francisco se ha calculado que el costo económico extra a los contribuyentes por la limpieza de las bolsas es de 17 centavos por bolsa.  Y en la ciudad de San Jose se estima que gastan $1 millon anualmente solo en reparaciones de maquinas de reciclaje por que se atoran las bolsas plásticas.  

Pero el gran impacto no solo yace en el costo de limpieza que paga el público.  Los animales salvajes como las aves, tortugas y mamíferos marinos, confunden las bolsas plásticas por animales de presa como plancton, peces pequeños o medusas, lo que fácilmente les puede causar la muerte. Y los hidrocarburos presentes en todos los plásticos se pueden percolar en el subsuelo o la cadena alimenticia, llegando a nuestros propios cuerpos a través del agua, plantas y animales que consumimos.  

Ya van cuarenta y tres municipios en California que han adoptado reglamentos que restringen la distribución de bolsas de un solo uso.  San Francisco fue la primera ciudad que lo hizo y le siguieron las ciudades de Fairfax, Malibu, Palo Alto, San Jose, Santa Monica y Calabasas, además de los Condados de Los Angeles y Marin County y de todo el estado de Hawái.  En el resto del mundo, ciudades y naciones enteras han impuesto reglas para restringir el uso de estas bolsas como Bangladesh, Bélgica, China, Dinamarca, Alemania, Hong Kong, Irlanda, Kenia, Ciudad de México, Holanda, Nueva Delhi, India, Suráfrica y Taiwán.

Así que es el camino correcto e inevitable para la ciudad de Los Ángeles. La política que será examinada en el Ayuntamiento consta de varias fases para darle tiempo a los consumidores y otras partes interesadas para preparar la transición del uso de las bolsas desechables a las reutilizables. Este enfoque por etapas es una estrategia cuidadosa para abordar cualquier problema que pueda presentarse con la implementación del plan.

Por el contrario, el Consejo Americano de Química está promoviendo un programa "alternativo" destinado a bloquear el progreso que se está haciendo para reducir este tipo de residuos plásticos. Su propuesta crearía una opción de exclusión permitiéndole a las tiendas grandes continuar con el uso de estas bolsas luego de pagar una cuota de $500 a la ciudad. Esta cantidad se puede reducir si las tiendas cumplen algunas condiciones.   ¿Pero que más se puede esperar de una industria que depende del comercio de estos productos?  Esto es sólo un intento más en una larga serie de tácticas dilatorias para impedir el progreso en la eliminación de bolsas de plástico de nuestro medio ambiente.  

La ciudad de Los Ángeles es la segunda ciudad más densa y la más grande de Estados Unidos, por lo tanto lo que se hace aquí afecta a  millones de personas y da ejemplos que seguir para millones más.  No podemos seguir dejándole a las futuras generaciones una herencia de miles de millones de bolsas en los océanos y vertederos.