Con su leit motiv “cien por ciento natural”, la modelo chilena Tonka Tomicic se impuso como la Reina del Festival de Viña 2006, logrando bajarle el perfil a la desatada guerra de la silicona previa a la elección y estableciendo, con su triunfo, que no siempre...

Por: Paula Schmidt M.
La Segunda, Chile

Con su leit motiv “cien por ciento natural”, la modelo chilena Tonka Tomicic se impuso como la Reina del Festival de Viña 2006, logrando bajarle el perfil a la desatada guerra de la silicona previa a la elección y estableciendo, con su triunfo, que no siempre más es mejor. Sin embargo, ¿Cómo son las mujeres que observan al otro lado de la pantalla?

La televisión es una poderosa herramienta mediática que crea patrones culturales y prototipos sociales. Posee la capacidad de reforzar ideales que se manifiestan durante nuestro desarrollo social y genera estereotipos que reducen las diferencias de las personas a categorizaciones muy simplistas. Es así, como, generalmente, cuando se representa la imagen de la mujer, en televisión, se la tiende a encasillar en actitudes sociales muy alejadas de su realidad y la vemos en los dos extremos: o dueña de casa u objeto sexual.

La Universidad de Flinders, en Australia, realizó un estudio a más de 400 jovencitas y su relación con la publicidad. Los resultados comprobaron que quienes veían televisión y se comparaban con las modelos perdían su autoestima y acrecentaban la disatisfacción con su cuerpo. Además, aquellas que dedicaban el mayor tiempo a mejorar su imagen eran las que sufrían la mayor desconfianza en sí mismas.

Sin duda alguna que este fenómeno se ramifica a nivel mundial, ya que si veinte años atrás las modelos pesaban 8% menos que una mujer normal, esa cifra aumenta hoy a un 23% menos (50 kilos para una modelo cuya altura es entre 1.79 y 1.82 cm.) siendo que el peso de una mujer occidental normal es de alrededor de los 64 kilos para 1.63 de estatura.

Sin embargo, la cantidad de mensajes destinados a productos de belleza y regímenes le dicen a la mujer que siempre está en la necesidad de hacer un ajuste y que el cuerpo de la mujer es un objeto para ser perfeccionado en base a convencionalismos sociales. Prueba de aquello es el verdadero boom de la cirugía estética en Chile y frases en los medios de comunicación como “me operé para sentirme mejor conmigo misma” o “necesitaba un plus para profesionalizarme aún más”.

Pero esta práctica, al parecer, ya no es sólo patrimonio de la farándula criolla. Reflejo de aquello son las trágicas muertes de Jessica Osorio, el año pasado, y la joven Daniela Flores, sólo unos días atrás, por entrar al quirófano buscando mejorar su imagen.

¿Qué conclusión podemos sacar de todo esto? En primer lugar, no olvidar de que ese mágico mundo de la televisión (apoyado por la publicidad y el cine) refuerza la importancia de un cuerpo perfecto como parámetro de valor de una mujer, pero que, en contraposición a lo que nos quieran hacer creer, con la aplastante victoria de Tomicic, se confirma que 100% natural es como mejor le sienta, en cuerpo y alma, a la mujer.