Es muy común que durante la época de fin de año, la mayoría de los seres humanos, entre fiestas, reuniones y brindis tomemos la resolución de cambiar algunos malos hábitos, para tratar de alcanzar nuevas metas en el año que se avecina...

Esto es lo que se denomina como "Buenos Deseos de Año Nuevo", sin embargo con el ajetreo y el chocar de las copas que acompaña este tipo de chorchas, es muy difícil encontrar un buen momento para estar a solas con nosotros mismos.

De cualquier modo en algún momento, te encontrarás brindando por el Año Nuevo y esto te llevará a pensar, -la mayoría de la veces a la ligera- en que es necesario hacer un ajuste en algunos aspectos de tu vida.

Sin embargo, estos "buenos deseos" son mayoritariamente olvidados con la "cruda" realidad del 1° de Enero y en el mejor de los casos los arrojarás al baúl de los recuerdos para Febrero, cuando una vez más has vuelto a subir al carro de la monotonía y la rutina cotidiana.

El concepto de "renovarse o morir", en sí, es bueno, porque significa un compromiso para mejorar tú vida futura, por lo que debes tomarlo en serio, para que realmente te rinda dividendos.

Ahora, ¿qué puedes hacer para reforzar las probabilidades de éxito? Así a primera vista, parece complejo el que logres concientizarte del asunto, sin embargo, no es tan problemático. Voy a compartir contigo, unas sencillas técnicas que seguramente te servirán para no fallar en el intento.

La primera consiste en anotar esas resoluciones en una hoja de papel, ya que el dejarlas en el aire, es sinónimo de olvido.

La lista no debe exceder el número de cinco, de manera que no te sientas abrumado, ya que es frecuente ver que algunas personas hacen una lista tan grande, que con solo verla, pierden las ganas y claudican.

Estas resoluciones, deben ser claras y concisas. Por ejemplo, en lugar de escribir, -Voy a estrenar algún auto-, debes poner, -Voy a manejar un "XXXGL 2005", color plata, cuatro puertas, para el 10 de Marzo-

Recorta la imagen del auto de tus sueños y ponlo como cartel en tu cuarto. Esto, permitirá que te mantengas alerta de la meta que persigues. Visualízalo, como si ya lo tuvieras. Imagina que paseas en él a tu pareja o a tus hijos, o a tus amigos. En otras palabras compórtate como si la materialización del mismo fuera ya, una realidad presente. Como si pudieras tocarlo, sentirlo y manejarlo, añadiéndo sentimientos de alegría y diversión.

Repite esta visualización, cuando menos dos veces al día. Una vez al acostarte, para dejar que tu subconsciente te ayude con su poder creador, y otra vez al levantarte, para empezar el día con tu objetivo bien claro en mente.

Comparte esta resolución con tus amigos o familiares cercanos, para crear un compromiso y celebrar con ellos - en su momento- el éxito alcanzado.

Da un paso, por muy pequeño que parezca, hacia la realización de tu meta. Este minúsculo paso, puede ser inclusive de carácter mental y aunque parece una nimiedad, al final podrás percatarte de la importancia del mismo.

Reconoce y premia tus esfuerzos, cada vez que estes más cerca de tu meta. Esto no quiere decir, por ejemplo salir a gastar parte de lo ahorrado, sino significa darte un abrazo de felicitación, -físico o mental-, por la fortaleza que has desarrollado.

Después de alcanzado tu objetivo, tacha de tu lista la resolución alcanzada y sustituyela con otra nueva, ya que no requieres que sea 31 de Diciembre para empezar nuevamente. Y así sucesivamente, durante el transcurso del año, mantén tu lista vigente, de manera que, siempre estés ocupado con un nuevo sueño por lograr.

Recuerda que el edificio más alto, empezó por ser un sueño; luego un proyecto y después la resolución de alguien como TU, hizo que se convirtiera en realidad.

¡Año Nuevo, vida nueva!

Lo mejor de todo, es que NO dependes de otros. ¡Uff! ¡Qué suerte! TODO depende de TI. ¡Felicidades