Por: Winston Samuel Ojeda, autor del libro, ¡Claro que Sí se Puede!

Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una.
Voltaire

En este principio de enero, han continuado los abrazos con la consabida frase de “Feliz Año Nuevo”, situación que se repite cotidianamente en oficinas, reencuentros de café, tarjetas, correos de Internet, etc.

En realidad, todo parece muy bonito, pero, ¿Qué significado puede tener para ti toda esta palabrería? ¿Cómo puede este 2015, ser particularmente “Feliz” en tu caso?

Una de las fallas mas frecuentes, es que muy pocos aprendemos a sopesar y comprobar nuestros resultados; es decir se nos pasan los meses y no pensamos o no queremos pensar en nuestros resultados. No los queremos enfrentar.

En el mundo competitivo en que vivimos, lo único que cuenta son los resultados. Es decir, en la vida real, ya se trate de negocios o de metas personales, lo único que es visible son los resultados. O tienes resultados o no los tienes.

Por ejemplo, acerca de tu negocio, existe una manera de saber si tienes resultados o no y ésta es, que tienes ingresos de sobra o que lo que ganas no te alcanza. En un nivel personal, que has dejado el cigarro o no lo has dejado. Que has hecho ejercicio con regularidad o no lo has hecho. En otras palabras, todas estas cosas se pueden corroborar. Tan simple como eso.

Ahora, en el terreno espiritual o intelectual, la cosa se pone mas difícil, porque nadie quiere tocar estos temas o simplemente en lo personal, te da flojera hacer un análisis de tus supuestos resultados.

Para iniciar, puedes preguntarte si este año sientes más armonía y paz que el año anterior. Si has aprendido de los errores cometidos, para no repetirlos nuevamente. Si has leído y puesto en práctica los consejos de los triunfadores. Si aprendiste la lección y no sigues gastando más de lo que ganas.

Normalmente no le dedicamos tiempo a este tipo de cosas tan importantes, porque estamos muy ocupados -como dice la célebre Mafalda- con cosas dizque “más urgentes”. Y así se nos pasa la oportunidad de evaluar nuestros resultados.

Como aseveró el teólogo escocés Thomas Chalmers,  “La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar”. Frase que encierra sabiduría pura, para meditar no solamente en época de Año Nuevo, sino en cualquier momento.

Sin embargo si te atreves a tocar estos tópicos con tus amigos o familiares, la mayoría de las veces, recibes como respuesta, una risita nerviosa, seguida de un cambio brusco del tema o la burla del interlocutor que no esta acostumbrado a hablar de esto. Es frustrante comprobar con que frecuencia sucede esto, si es que alguien se atreve a intentar hablar de cuestiones como las mencionadas. Nadie tiene tiempo, todo mundo esta ocupado, o muy cansado y en general el ajetreo diario no les deja tiempo para estas “nimiedades”.

Simplemente se estila hablar en las reuniones, de las fortunas que ganan los deportistas, de los chismes acerca de los artistas, las estupideces referentes a los llamados ‘reality shows”, las críticas mordaces a familiares y amigos -que por supuesto no se encuentran presentes-, etc., menos de los resultados importantes, que son los nuestros.

Sin embargo si piensas bien el significado de “Feliz Año Nuevo”, esto quiere decir en términos personales, que te vaya mejor en este 2015 a ti y a tu familia. Esto incluye aspectos monetarios, personales, espirituales, intelectuales y por supuesto familiares.

Desde luego pensando que todos esos deseos, sean reales y no de dientes para afuera, como frecuentemente sucede. Parece broma, pero no lo es, eh?

Regresando al mundo de los negocios, hay preguntas que son de vital importancia, porque en su respuesta están claramente definidos los buenos o los malos resultados.  Así, por ejemplo es sencillo comparar si el mes pasado fue mejor que otro y así de la misma manera se puede evaluar si fue mejor el 2014 que el 2013.

Los atletas como Paola Longoria, racquetista originaria de San Luis Potosí, considera que es difícil llegar a ser la número uno del mundo, pero más difícil es mantenerse invicta, una “presión” que ha decidido asumir como "un reto y una motivación". Ella sigue un régimen alimenticio, sigue un programa de entrenamiento diario y tienen una meta bien definida para medir sus resultados. En el caso de la campeona mundial mexicana, es fácil establecerlo por sus excelentes resultados. ¿Y crees que por eso ya se durmió en sus laureles? No, seguro que no. De hecho, ya dio una conferencia de prensa con sus nuevas metas y estas serán comparadas en su momento con las del año pasado.

En el 2015, el reto para ti, consiste en utilizar estas mismas técnicas y decidir como sería un Feliz Año. Es decir, establecer metas. Decidir como las vas a alcanzar. Definir cuanto tiempo diario les vas a dedicar. Cuántos libros y qué libros vas a leer para enriquecer tu intelecto y estar mejor preparado. A qué hora te vas a levantar para aprovechar tu día. Cuántos minutos vas a meditar para conectarte con la “Mente Maestra” y así visualizar tus sueños. A qué hora te vas a acostar –sin ver las noticias por supuesto- para descansar y estar fresco en la mañana.

Los resultados vendrán, en la medida que te prepares y cuando los alcances la felicidad será parte de ti, porque la satisfacción de lograr algo positivo, ayudará a que te sientas realizado, te hará un mejor ser humano y te permitirá comprobar que fuiste creado para triunfar.

Dedícale a este importante aspecto, el tiempo que sea necesario, para diseñar  tu propio programa, ya que en realidad la vida esta llena de ejemplos que te enseñan a afrontar los retos de la vida, si como mencionamos párrafos arriba,  encuentras el verdadero significado de la tan trillada, - que no por eso, menos importante frase- de “Feliz Año Nuevo”.

Un antiguo sabio dijo: “Tus hechos hablan tan alto, que no puedo escuchar tus palabras” Dicho de otro modo al final del año, lo único que contará serán tus resultados, de manera que tus palabras saldrán sobrando. Analiza esta patética verdad, que va de la mano de la realidad que te rodea. O tienes resultados, o no los tienes. Tan simple como eso.

De corazón te deseo que la felicidad sea parte de ti en este 2015. Que cuando des un abrazo de buenos deseos la próxima vez, sepas claramente y sin ninguna duda, en que consiste decir, ¡Feliz Año Nuevo!