Por: Winston Samuel Ojeda
Autor del libro ¡Claro que Sí se Puede!

Qué es una crisis, si no más que el resultado de albergar pensamientos negativos, pensamientos de carencia y escasez permitidos una y otra vez que se convierten en la realidad de la persona que los genera.

¿Qué crees que estará atrayendo una persona mientras piensa, habla y se preocupa solamente de

temas relacionados con la inseguridad, el miedo y la falta de confianza en sí misma? Simple y llenamente estará provocándose más de lo mismo que albergan sus pensamientos y sus palabras.

Si un individuo puede causarse tal malestar, ¿Cuál será el antídoto para evitar ser contagiado por tan pernicioso mal? Lo primero es evitar al foco de la contaminación mental para de esa manera, concentrarse en las tareas que son propias de alguien que ha educado su mente para poder construirse una realidad de abundancia, paz y prosperidad.

¿Qué es lo que tienes que hacer en tu casa o en tu trabajo o bien en una reunión entre amigos, cuando uno de ellos empieza a compartir toda una serie de eventos negativos? De inicio hay que tratar de influir cambiando el tema de conversación hacia algo positivo, pero, si eso no es posible dado la enjundia que pone el que quiere que escuchen su reporte de “nota roja”, entonces lo que conviene hacer es disculparse para ir al baño o poner cualquier pretexto para no participar escuchando las negatividades del momento, que por lo general se extienden como una ola venenosa cuando los otros participantes de la charla abundan en el mismo sentido aportando su parte de comentarios negativos.

¿Te sentirías culpable, si en lugar de participar en esa charla de “mentes en crisis” eligieras enfocarte única y exclusivamente en el bien, la belleza y la abundancia que tiene la vida?  

¿Te sentirías ridículo por confiar en tu voz interior y hacer lo que crees que es en tu beneficio para disfrutar y compartir con los que están en tu misma frecuencia?

En otras palabras si la crisis ha sido creada por el miedo que esas personas manifiestan, tú también puedes ayudar a revertir sus efectos hablando de la belleza y lo bueno que la vida te ha dado.

Sin embargo, estarás de acuerdo conmigo en que si no te escuchan, será mejor hacerse a un lado a que por vergüenza te dejes llevar y termines siendo parte de  la propagación de ansiedad y temor que ese grupo de seres hundidos en “su crisis” hacen con sus charlas de miedo y malestar colectivo.

Abundando en el tema, ¿Qué es lo que ocurre en tu mente, si al entrar a un restaurante, a un banco o a un bar, que por lo general tienen un televisor encendido, lo único que escuchas es toda una parafernalia de noticias que deterioran tu estado de ánimo por su baja vibración?

De igual manera hay que alejarse del lugar donde el televisor está encendido en la medida de lo posible tratando de desviar tu atención hacia otro lado, conectándote con tu yo interior o viendo algo diferente en tu dispositivo celular. Si eres complaciente y no lo haces, este tipo de sucesos pueden afectar tu vida cayendo en un estado mental de “mala onda”.

Está comprobado científicamente que los pensamientos positivos y las situaciones que provocan placer liberan ciertas hormonas que provocan una sensación de bienestar físico y psicológico. Algo parecido a la euforia que es tan natural en los pequeños cuando todavía no han “aprendido” de sus mayores el hábito de abordar temas negativos.

Esa sensación de euforia se podría traducir en algo parecido a cuando sin pensarlo mucho dices sentirte en “buena onda”, de manera tal que sin saberlo atraes salud y bienestar a tu organismo.  

¿Se comunican tus pensamientos con los distintos órganos de tu cuerpo? En este sentido los científicos han comprobado que al igual que nuestro cerebro es capaz de registrar los estímulos físicos, también registra los estímulos emocionales y responde ante ellos con sensaciones que se manifiestan en tu cuerpo.

¿Cómo? Mediante la liberación de neuropéptidos, que en realidad funcionan como "transmisores de los pensamientos", ya que estas sustancias al ser liberadas por el cerebro se comunican con los diferentes órganos de tu cuerpo para posteriormente manifestarse en realidades que vives cotidianamente, estés consciente de ello o no.

Los últimos avances en el campo de la física cuántica, han corroborado estas aseveraciones y el gran descubrimiento es que en realidad son tus pensamientos y tus palabras las que dan forma a tu  realidad. Esto se magnifica cuando tienes ese sentimiento de seguridad que te permite creer desde el fondo de tu corazón que lo que dices y piensas es lo que constituye tu realidad.

Así pues, aunque no te quede del todo claro cómo es que funcionan tus pensamientos y cómo alteran tus órganos, mejor piensa bien, trata de encontrar la manera de sentirte en "buena onda", rechaza situaciones y pensamientos de crisis, al fin y al cabo solamente tú puedes construir tu futuro con los pensamientos, acciones y sentimientos que permites en tu presente. No pierdes nada y puedes ganar mucho.

 

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