Cuando el enojo quiere cegarte

Por Lourdes Ma Núñez Encinas

Tienes derecho a enojarte, a estar en desacuerdo y a establecer el mejor ambiente para ti.
En nombre de la bondad se cometen muchos atropellos.   El comportamiento humano tiende a aguantar, a tolerar, a permitir.

Cuando estás muy enojado o muy irritado, normalmente tiendes a no permitirte el enojo, tiendes a evitarlo, hasta a ocultarlo como tragándotelo, disimulando.  No es necesario.
Date permiso de exteriorizar eso que piensas, eso si, educada y amablemente.
!Ven a mi, cuèntamelo todo!   Tu bondad y tolerancia NO son para guardar la ira, ni el coraje que surge ante las actitudes o comentarios de otros, tampoco son para aguantarlos.
Tu dominio propio es para establecer la paz nuevamente, primeramente contigo.  
Tu bondad, primariamente es para tí.  Entonces estableces los siguientes pasos a seguir. 

Pregúntate a ti mismo si eso que te molesta de alguien, no lo le estás haciendo tú a alguien mas.   Medita.

El capricho humano es muy fuerte, recuerda que es parte de tu humanidad, gobiérnalo.

La gente actúa de diversas formas, por ejemplo, sin consideración cuando han logrado nuevos puestos, con prepotencia ante nuevos nombramientos, por falso orgullo por nuevas posiciones, cuando se sienten abrumados por diversos problemas, cuando las cosas no están como ellos quisieran, o sin darse cuenta se topan contra la pared, o sienten que están en un callejón sin salida, se atraparon.  Entonces hay un enojo interno muy fuerte. Buscarán desquitarse y tú no eres su blanco.

¡Enójate!   No permitas que el enojo te ciegue, complicarías tu siguiente experiencia si lo permites, te desquitarías con el primero que se te pare enfrente. 

Fíjate bien, simplemente, el estado en que te encuentras provoca una explosión en cadena, de mas condiciones erráticas.  Entonces es cuando no sabrías donde empezó todo, o qué es realmente lo que te molestó.  

"Que nadie hable con orgullo, que nadie se jacte demasiado"

La gente hablará, se reirá, se burlará, pensará de diferente manera, no puedes evitarlo. 
Lo que sí debes evitar es tu reacción ante ello. Examina tu conciencia, permanece tranquilo.

Triunfarás sobre el mal, escucha:  "Nadie triunfa por la fuerza". "Yo cuido los pasos de mis fieles, pero los malvados perecen en la oscuridad" Te alegrarás de corazón por que te daré nuevas fuerzas, entonces exclamarás felizmente y tu boca hablará sin temor de tus enemigos, porque te he ayudado.  Esto significa que jamás estarás bajo sus pies. ¡Alégrate!
1 Samuel 2

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