Por Lourdes Ma. Núñez Encinas.

Te he llamado a la felicidad, alegría del corazón. Os habla el Rey:
A veces, el saber que las cosas no están como tú quieres que estén estrictamente, te apartan de la alegría de vivir.
Mi propósito en ti va más allá de tus sentidos y de tus sentimientos. Debes dominarlos y establecer por medio del Espíritu, el gobierno, quien hace que reine el contentamiento.
Somete tu mente y tu alma a nuestro Espíritu, para que las leyes que existen sean disfrutadas.

Tu decides, te he hecho saber. Es tú libre albedrío quien te hará tener el control y establecer quien manda a quien, tienes el poder de elección, el Espíritu gobierna. Aliméntalo, sino ha comido, ¿quien alimentará a quien? Por eso  pueden ganar en tu interior la desilusión, el temor, la vergüenza, el agotamiento, y aún la derrota. ¡Levántate!

Vine por lo que se había perdido. Tú espíritu de Mi Espíritu. Al encontrarnos, me dejas penetrar en ti y al hacerlo abro tus ojos de las mentiras creídas, de lo que todo el mundo observa cree y aún vive considerándolo absolutamente real y verdadero.
Come todos los días.
Escuche a Otoniel expresar a los cuatro vientos y recordándoles en el reyno así:
”Tú fuiste hecho para cosas más grandes. Fuiste hecho para hacer cosas más grandes con tu vida, para prosperar, para progresar. Aspirar a algo grande te va a costar sacrificio; todo lo bueno tiene sacrificio, pero jamás dejes de alcanzar tan solo por eso. No te puedes quedar a la mitad de lo que Dios quiere que tú seas. Si tu miedo es no lograrlo, mejor muere en el intento. Y, cuando hay preocupación, lo mejor que puedes hacer es tirarte de rodillas y adorar al Dios Todopoderoso y servirle a él, y la preocupación se va. Cuando hay cargas sobre tus hombros, entrégalas al Señor, para que él se haga cargo de ellas.”
Yo soy real y verdadero. Ya he llenado tu vida de contentamiento y de todas las riquezas de gloria necesarias en todo, para vivir plenamente, conéctate. Todo está listo, enciende el botón.
Háblame, ‘Yo te responderé y te mostraré cosas maravillosas que aún no conoces.’
Esfuérzate por estar alegre, el depósito está hecho en ti.”He venido para que tengas vida y vida en abundancia,” Ahora sé que tu actitud cambió.
Calla, guarda silencio y escúchame, camina en éstas palabras de fe, gobernando tu pensamiento en lo que hablo a tu corazón. ¡Que nadie hablé más fuerte que tú!

Esto os hace saber el Rey.

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