Por Lourdes Ma. Núñez Encinas

Si quieres que hablemos, hablaré contigo.  Si piensas que no puedo hacerlo, callaré.
Si me consideras lejano y extraño, seguiré esperando el mejor momento para hacerme notar.  Pensar que surgio todo este escenario para que de manera espontáneamente para fortuitamente estar aquí, es un pensamiento qué si quieres acoger, lo respetaré.

Yo Soy, quien tú quieras que yo sea.   Si te gusta pensar que te acompaño, aquí estoy y llenaré tus vacios.  Si prefieres decidir que la soledad de envuelve, seguiré llamando a la puerta para que me abras.

Soy quien te espera, quien te anhela.  Soy quien en un silencio quiere absorberte y convencerte de la evidencia de mi presencia.  Quiero habitar en ti.   Quiero despues de haber soñado contigo, vivirte, disfrutarte cada día, a cada momento.  
Considérame en tus pensamientos, en tus pláticas, en tus conversaciones.  

Hay ventajas para ti:  Sabrás qué hacer, ya que la sabiduría habita a mi lado.    Se notará que has hablado conmigo, ya que tu rostro resplandecerá al hacerlo.  La alegría es parte de nuestra comunión. Habitarás en la paz y el amor que quiero compartir contigo, ya que sdlo en ello habitamos, nos movemos y somos.  

No soy el invisible a quien solo hay que buscar cuando nada sabes.   Soy, quien al convivir contigo quiere compartirlo todo y sentirme visible.  
No soy quien habita en cuatro paredes y visitas de vez en cuando.  Quiero que seamos uno realmente y quiero habitar en nuestro reino,  y mostrate lo mejor de ti en Mi.

Siempre seré lo que tú quieres que sea.  ¿Por qué no haces la prueba?

Esto te hace saber el rey


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