Por: Jaime Oaxaca

 

Existen esperanzas que con el cambio de empresa en la plaza México, ésta recobre la seriedad y deje de ser un coso con aforo de primera que lidie toros de segunda, refiriéndose al trapío del ganado.

En la presente temporada de novilladas, en La México se han jugado reses bien presentadas. Dicho sin ironías ni sentido figurado, algunas con más trapío que las que echaron en corridas de toros recientes.

Así que aunque hace unos días uno de los empresarios de la plaza México, concretamente Xavier Sordo Madaleno, se haya curado en salud diciendo que en La México nunca se la lidiado el toro grande; evidentemente las reses que se lidiarán en la próxima temporada grande tendrán más trapío que lo que echaron en las novilladas.

Lógicamente así será.

La afición espera que en la plaza más grande del mundo, la de la capital del país, sea donde se lidie el toro mejor presentado de la República Mexicana; que a partir de ahora le compita y le gane a Guadalajara.

Si se cacarea que La México es la plaza más grande e importante de México y América, pues a demostrarlo con hechos, no sólo con publicidad.

No se piden el elefante con cuernos, únicamente el toro mexicano, con cuatro años cumplidos, con la cornamenta íntegra con el trapío propio de la edad.

Si la plaza México y la Nuevo Progreso de Guadalajara se disputaran abiertamente en cuál coso se lidia el toro más serio del país, la afición y, sobre todo, la tauromaquia saldrían ganando. Despertarían un interés poco usual entre los aficionados.

Eso es lo que necesita la tauromaquia, recobrar su grandeza, que el toro auténtico aparezca en las plazas.

Para que esa utópica rivalidad surja entre ambos cosos, Guadalajara, y su Nuevo Progreso, debe sacudirse el mal momento del domingo pasado, que lo sucedido en la segunda corrida de la temporada tapatía sólo haya sido una mala tarde de los jueces de plaza, que éstos recobren la ecuanimidad.

Existen testimonios de prensa con credibilidad que denuncia lo que echaron en la Perla de Occidente el domingo pasado.

Francisco Baruqui de El Mural, dice:

“La ganadería de La Estancia no debió venir a Guadalajara. Reses sin trapío, mal presentadas, y eso que varias del encierro original fueron rechazadas -¿cómo serían?-, teniéndose que parchar con San Isidro… Con la fuerza justa para no desplomarse, pero varios arrastrándose al salir del pase. Tuvieron nobleza y claridad, no molestaban, pero tampoco trascendían… Mal de nueva cuenta juez, asesor y veterinarios al aceptar un sexteto que dista con mucho de lo que exige y merece Guadalajara”.

Alejandro Peña de El Informador escribió:

“En la Nuevo Progreso han dejado de lidiarse los toros mejor presentados de cualquier plaza de México… A la arena saltaron cinco toros de la ganadería de La Estancia, de poco juego, casta y justos de trapío, incluso tres de ellos pitados con fuerza, y uno más de San Isidro que duró poco. Este encierro dejó con muy mal sabor de boca a los cerca de 5 mil aficionados que hicieron media entrada y que a lo largo de la tarde recriminaron a los ganaderos, así como al juez Arnulfo Martínez, de quien se supo echó para atrás cuatro toros de La Estancia en el desembarque”.

Existen plazas que no tienen remedio en cuanto al trapío de las reses que se lidian. Tlaxcala, por ejemplo, por más que quiere subirle una rayita al trapío, no puede.

Ojalá Acrópolis que se estrena el próximo viernes en Puebla no se contamine con el juez Alberto Vázquez. Que La México recobre su dignidad taurina. Pero Guadalajara, ciudad capital del estado de Jalisco, símbolo de la autenticidad, no debe ceder a las presiones de ganaderos y toreros. Actualmente Es la única plaza mexicana donde existe seriedad, donde se respeta la tauromaquia. No lo pierdan.

Tú no Guadalajara, tú no.