¡Caramba!, "El Pana" sigue asombrando

Por: Jaime Oaxaca

“Cuando ya no se puede dar malos ejemplos se dan buenos consejos”, inició "El Pana" en la tertulia que organizó el pasado 29 de octubre la Universidad Popular del Estado de Puebla (UPAEP). Sin embargo, lo expresado no fue cierto, porque el torero de 63 años de edad y 37 de alternativa tuvo las agallas para dar un ejemplo de valentía y taurinismo. Dos días después de la charla fue capaz de hincar las rodillas en la arena y colocarse frente a la puerta de toriles con el capote a la espalda para recibir a su primer toro.

Es la segunda vez que lo veo hacer esa suerte conocida como "La Tlaxcalteca". La primera fue hace cuatro años en la feria de Tlaxcala. En esa época el semblante del diestro no era bueno, se esperaba el diagnóstico de un galeno, se temía lo peor. Parecía que "El Pana" no quería malas noticias y se puso en toriles para que lo matara el toro. Aún me pregunto cómo pasó el toro en ambas ocasiones.

Eso de morirse en la plaza no le asusta al matador. Ahí está la declaración de Rodolfo en España: “a los responsables de la Comunidad de Madrid les entró el pánico cuando se enteraron que siempre he querido morir en un ruedo, como Manolete. Para que los animalistas dejen de chingar, han de saber que los toros matan y yo estoy preparado para morir en el ruedo”.

De la vida profesional de "El Pana" es conocido aquello que iba a ser un domingo de despedida y se convirtió en el domingo de resurrección, fue el 7 de enero del año 7. Un diestro que se iba de la fiesta, de golpe y porrazo, pasó a ser una figura; a actuar en todas las plazas que no lo habían contratado, incluyendo algunas del extranjero. “En la plaza México fracasé varias veces pero nunca perdí la fe; lo que no se logró en 30 años de lucha se obtuvo en una tarde”, así recordó aquel siete del siete.

Él entregó toda su vida a la fiesta y la fiesta fue ingrata con él; todo lo que le negó en 30 años de alternativa se lo empezó a dar a partir de ese día. Quizá si se lo hubiera dado antes lo hubiera derrochado.

Ahora que "El Pana" es invitado a dar charlas, como en la UPAEP o en el Teatro Xicohténcatl con motivo de la Feria de Tlaxcala, se supondría que "El Brujo de Apizaco" hablaría de triunfos. No es así. Contundente expresó: “el ochenta por ciento de mi vida ha sido fracaso, en mis carnes llevo cicatrices de 27 cornadas, que incluyen dos femoralazos (heridas en la vena femoral), dos veces me han puesto la extremaunción y otras dos veces los he sufrido exposición de testículos; si hasta dudo que está chica de acá (su hija y su esposa fueron parte de la asistencia) sea mía”, dijo en plan de broma.

"La pomada del serrote", dijo con sarcasmo, le iban a aplicar en agosto de 1968, cuando recibió una cornada gravísima; no obstante, su pierna reaccionó satisfactoriamente y no hubo necesidad de cortársela.

Su madre, doña Licha súper star, es uno de sus ídolos. Alguna vez le dijo: "apúrate a ser torero para que nos saques de la miseria en que vivimos", esa vez vio a su hijo avergonzarse ante una chica, porque él la ayudaba con el bote de los tamales. No ha sido la única vez que la madre lo estimula. A sabiendas que su hijo quiere confirmar en Las Ventas, le advirtió: "si me muero no vengas, quédate en España a conseguir lo que quieres".

Rodolfo Rodríguez González sorprende con sus charlas, como torero también lo hace. Espantó con "La Tlaxcalteca", asimismo inició la faena quedándose quieto para un muletazo de costado ligando otros por alto, cuando no pudo hacer más ante un toro y la gente lejos de pitarle lo estimuló obligándole a dar una vuelta al ruedo para ovacionarlo. ¡Caramba!, "El Pana" sigue asombrando.