El DF toca fondo

'El mexicano puede doblarse, humillarse, 'agacharse' pero no 'rajarse', esto es, permitir que el mundo exterior penetre en su intimidad.’

(mundotoro.com)

Esto escribió Octavio Paz sobre México, país al que Mundotoro no solo respeta, sino admira y ama a partes iguales. Admira su toreo. Ama su tauromaquia. Justo por esta pasión que nos hace ser partícipes de México, hace muchos años, cuando nadie hablaba del toreo mexicano, cuando más denostada y descreída era su tauromaquia, apostamos, apoyamos y viajamos a México para narrarlo. Su riqueza, su personalidad, su grandeza. Nadie entonces, aquí hablaba de México y de su toreo. España le daba la espalda informativamente. Muchos años después México y su toreo forman parte de nuestro día a día taurino en España.

Un trabajo arduo y en solitario que nos enorgullece y una apuesta que nadie nos puede negar. Entones dijimos que la imagen de México no podía ser el D.F. y su plaza, gestionada al pairo y a golpe de caprichos y tragantones , sin cuidado del toro y sin, sobre todo, sin marcar el nivel, la pauta, la máxima del toreo en México. En los Estados mexicanos, sin embargo, hay una gran credibilidad taurina. La Monumental de Insurgentes, no sólo no es el referente de la tauromaquia mexicana, sino una de las razones principales de su descrédito internacional. Sus festejos televisados han hecho que desde fuera y desde dentro el crédito de la primera plaza de América no exista.

Con el mismo respeto que escribimos hace semanas un editorial implorando a la histórica familia Alemán, arrendataria del coso, que reflexionara sobre el manejo de la plaza y su pérdida de credibilidad, insistimos hoy en la misma dirección, de forma más rotunda, aunque con el mismo respeto.

Se equivocaba el maestro Octavio Paz al decir que el mexicano no se ‘rajaba’ para desnudar su intimidad. Porque el mundo exterior ya se ha colado en la intimidad del toreo de La México. Lo íntimo es público. Llega a todo el mundo a través de la tele. Y la coloca fuera de la honorabilidad del toreo y de lo mexicano. Así lo afirmamos desde un medio que ha sido cuestionado y hasta zarandeado por haber apostado por México y su tauromaquia hace muchos años. Esa apuesta nos da crédito y nos obliga a decir que ya basta.

No entendemos el silencio del contexto taurino mexicano. Silencio inadmisible en lo público y quejas de ‘viejas’ en lo privado es mal asunto para el toreo. Es como si alrededor de esta plaza flotara un aislante frente a la coherencia que se ha de exigir a todo ganadero, a todo periodista y a todo aficionado. Silencio. Algo que el mexicano amante del toreo no debe permitir más tiempo.

El espectáculo de tres toreras en esta plaza, postre del Derecho de Apartado de este año, roza lo vergonzante. Por varias razones. Y que nadie vea en esta afirmación un machismo trasnochado. Más machismo es usar una terna femenina como contenido argumental, siendo sólo machismo la usabilidad más zafia al confeccionarlo. Una ocurrencia de baratos costes, con escasa pegada en el público y además, con una terna de lógica, honrosa y deficiente preparación y oficio. Chapeau por ellas. Pero no por quien usó feminidad como argumento para salir al paso y abaratar costes.

El oficio de Hilda Tenorio contrastó con el de la muy nueva Karla de los Ángeles y de Lupita López. No paso más porque Dios no ha abandonado del todo a México. En favor de ellas, además, se enfrentaron a una corrida con tanto o más trapío que la media en este coso. Mundotoro apoya y narra y destaca cada esfuerzo de cada mujer y/o cada hombre que lucha por su pasión. Las hay y los hay que perseveran y buscan con ahínco su toreo, a pie y a caballo. Los admiramos y las admiramos. A ellas, no por la discriminación positiva de su sexo, sino como toreros. Por eso nos hacemos descreídos del machismo soterrado que consiste en el uso de lo femenino como reclamo u argumento.

Que nadie piense tampoco que usamos lo accidentado del festejo y sus desgracias al relance de una terna femenina. Escribiríamos lo mismo si se tratara de un cartel con al menos dos jóvenes masculinos sin oficio ni recorrido para afrontar una tarde tan riesgosa. Escribimos de nuevo señalando a los responsables, alto y claro, con respeto y contundencia argumental que México ha perdido su intimidad taurina desde el D.F. Cada domingo por televisión se contempla internacionalmente una plaza semivacía en una ciudad de 27 millones de gentes. Una depreciación del toreo, de su imagen y de su credibilidad. Que lo hace cada día más débil frente al antitaurinismo global, social y político.

Estamos poniendo al toreo en un brete desde dentro. México y los mexicanos tienen la última palabra, porque el D.F. ha tocado fondo.