México en España

Luis Ramón Carazo/suertematador.com

8con8logoAl conocer la noticia de que los próximos 2 años será gestionada la Monumental de Córdoba con una capacidad de casi 17 mil espectadores, por Espectáculos Taurinos de México al frente de la cual se encuentra el licenciado Alberto Baillères y con el matador de toros en retiro Antonio Barrera como uno de sus principales colaboradores, se me vino a la mente una anécdota con la que me permite expresar que la noticia conlleva mucha historia detrás de ella y por lo menos emociona conocerla.

Hace casi 80 años en el año de 1936 hubo una convocatoria de huelga de los toreros españoles ante el Ministerio de Trabajo, hubo también manifestaciones en las calles de Madrid para evitar que los toreros mexicanos actuaran en España. Con el ambiente al rojo vivo por la disputa de los toreros españoles contra sus colegas mexicanos por algunos viejos de la comarca, coloquialmente conocido como Boicot del Miedo, se programaron en Córdoba dos corridas de toros y dos novilladas sin contar con nuestros paisanos en la plaza anterior a la actual inaugurada en 1965; el 25 en el cartel estaba contemplado Fermín Espinosa Armillita Chico quién por la voluntad de los toreros españoles, fue sustituido por Manolo Bienvenida; Domingo Ortega y Curro Caro, los tres mencionados del cartel, fueron encarcelados en las horas previas al festejo al negarse a actuar, mientras sus compañeros encarcelados en Madrid, no fueran liberados.

Los matadores después de un retraso importante en el inicio del festejo fueron prácticamente obligados a torear en Córdoba por la fuerza pública. Partieron plaza los toreros sin subalternos los cuales también prácticamente fueron empujados por los guardias (el ruedo por las protestas del público lleno de cojines) pero poco a poco se fueron integrando las cuadrillas para sumarse a la corrida y como pasa en los toros lo que parecía un desaguisado, se convirtió en una corrida memorable en especial por la actuación de Domingo Ortega que obtuvo las orejas y el rabo de un toro de Albayda en el que puso de manifiesto su concepto del toreo.

Al final los tres matadores pasaron a la comisaría. Días después fueron liberados los encarcelados tanto en Madrid como en Córdoba y las discusiones continuaron para no regularizar la situación de intercambio mexicano-español sino hasta mucho tiempo después de que concluyó la terrible Guerra Civil Española.

Por los años treinta del siglo pasado en México la empresa del Toreo de la Condesa (actualmente El Palacio de Hierro Durango) la gestionaban entre otros Domingo González padre de los toreros Dominguín, el más recordado Luis Miguel y un dato más para los actuales, abuelo paterno de Miguel Bosé, apoderado entre otros de Domingo Ortega y de Cagancho.

Por eso al conocer la noticia de que los próximos 2 años será gestionada la Monumental de Córdoba con una capacidad de casi 17 mil espectadores que sustituyó a la anterior por Espectáculos Taurinos de México al frente de la cual se encuentra el licenciado Alberto Bailléres y con el matador de toros en retiro Antonio Barrera como uno de sus principales colaboradores, se me vino a la mente la anécdota con la que inicie ésta colaboración y que me permite expresar que la noticia conlleva mucha historia detrás de ella y por lo menos emociona conocerla, y como diría mi mamá “la vida da muchas vueltas” y sí.

El acuerdo será por dos años, donde la empresa mexicana ofrecerá como mínimo tres corridas de toros, un festejo de rejones y un mínimo de novilladas, pero ante la efeméride del cincuenta aniversario de la inauguración de la plaza que lo fue en 1965, tal vez el próximo año sea especial y signifique el renacimiento de una plaza que en los años recientes ha vivido horas bajas.

Como ya sucedió con la adquisición de la ganadería de Zalduendo en éste año y ahora durante el mismo, tomar bajo su gestión a una plaza muy importante en España, don Alberto parece decirnos que cree en el futuro de la tradición taurina y que anécdotas aparte, la globalización no es ajena al medio taurino y apuesta a un negocio que tradicionalmente se cierra a la inversión foránea.

Las corridas de toros, si algún día desaparecen, será por qué no apasionan y la pasión que demuestra la Casa Baillères prueba que cree en su continuidad y entusiasma que lo haga no solo en México, sino en Europa de dónde por muchos años los empresarios españoles han invertido en América, ya era hora de que fuera viceversa y que mejor que con quién tiene tantos años en el ámbito taurino, aunque muchos alcen la ceja, sea enhorabuena.