Estados Unidos, uno de los países más contaminantes en el mundo, hará caso omiso al convenio internacional

Por: Adrianna Quintero, Voces

Estados Unidos, uno de los países más contaminantes del mundo, podría dejar en próximos días el ‘Acuerdo de París’, instrumento diplomático internacional en materia ambiental más relevante hasta este momento. Tras muchos años de negociaciones y debates, el 5 de octubre de 2016, las naciones que participaron en la ‘Convención Marco Contra el Cambio Climático de las Naciones Unidas’ en París en el 2015, ratificaron su compromiso para combatir el cambio climático a escala global.

Bajo el presidente Obama, Estados Unidos--uno de los gigantes de la contaminación global— se comprometió a impulsar acciones para reducir los impactos del cambio climático generados en gran medida por las emisiones de carbono industriales contaminantes entre un 26% y 28% para 2025 respecto a los niveles de 2005. Tras la salida de Obama y la llegada de Trump a la Presidencia de los Estados Unidos, la permanencia de este país en el ‘Acuerdo de París’ se vio vulnerada, principalmente porque una de las promesas de campaña del ahora Presidente, fue abandonar dicho acuerdo.

Pero la decisión de quedarse o salirse del Acuerdo ha dividido a la Casa Blanca, con varios de sus propios asesores de economía y seguridad nacional, congresistas de ambos partidos y cientos de líderes empresariales recomendando que Estados Unidos permanezca en el trato y otros asesores mas radicales como Steve Bannon y Scott Pruitt recomendando el rechazo del tratado. La decisión de abandonar este acuerdo puede ser ya una realidad. Esta mañana el presidente Trump lanzó un Tweet que cita:

“Estaré anunciando mi decisión respecto al Acuerdo de París durante los próximos días. ¡HAGAMOS GRANDE A LOS ESTADOS UNIDOS DE NUEVO!

La intención de esta Administración de darle la espalda a las políticas ambientales internacionales es clara, hasta ahora el gobierno en turno se ha dedicado a impulsar y respaldar proyectos que dan preferencia al uso de combustibles fósiles en lugar de apoyar aquellos que promueven las energías limpias y renovables. Esta acción se suma a otras acciones anti-ambientales que ya ha abordado Trump incluyendo el desmantelamiento del histórico Plan de Energía Limpia (Clean Power Plan), el cual ayudara a lograr la disminución de las emisiones de gases de invernadero requeridas para cumplir con el Tratado de Paris.

El pasado 7 de mayo, Reuters publicó una nota en la que dio a conocer que 214 inversionistas que tienen más de 15 trillones de dólares en activos destinados a la producción de energías limpias, han exhortado a que los Estados Unidos permanezcan en el ‘Acuerdo de París’.

"Como inversionistas institucionales de largo término, creemos que la mitigación del cambio climático es esencial para la salvaguarda de nuestras inversiones”.

El presidente Trump parece no estar escuchando a la mayoría de la comunidad de empresarios, además de rechazar la opinión del 71% de la población de estadounidenses que apoya seguir dentro del ‘Acuerdo de París’A pesar de los movimientos y peticiones que existen para permanecer dentro del Acuerdo de París, lo más probable es que en los próximos días, se haga oficial la salida del mismo.

Esta acción traerá graves consecuencias para el país -en un inicio- en la creación de empleos. De acuerdo con un reporte publicado por la NRDC (Natural Resources Defend Council), los empleos generados por las inversiones de energías limpias crecen 12 veces más rápido que la economía de los Estados Unidos en general.

En los Estados que votaron por Trump, existen 1.2 millones de empleos de energía limpia, mientras que a lo largo del país éstos son 2.6 millones creados a partir de la misma industria. Un ejemplo de ello puede notarse en empresas de energía eólica que en 2011 habían generado 3.4 millones de empleo y a la fecha se estima que por lo menos esta cifra haya crecido a 4 millones. Asimismo, se sabe que 46% de los grandes corporativos han contratado trabajadores que les ayuden a enfrentar los retos de la sustentabilidad en el último par de años.

Si el presidente toma la decisión de sacar a Estados Unidos del ‘Acuerdo de París’, esto rezagará a los Estados Unidos en el ámbito de la competitividad y dará paso a que China, India y Europa tomen el liderazgo en materia de energía global. Claudicar en este momento, le dará a China la oportunidad de tomar la delantera en las políticas climáticas, y no permitirá a los Estados Unidos la capacidad de negociación en esta materia. Además, las relaciones a nivel mundial se verán muy afectadas para el país, pues éste le dará la espalda a 196 naciones que han logrado llegar a un acuerdo relativo al cambio climático y los esfuerzos y acciones que deben ponerse en marcha para mitigarlo.

Dar preferencia a iniciativas de industria y energía sucia, como propone la administración de Trump es malo para la salud, la economia y el clima en general.

Estas acciones demuestran que ahora los Estados Unidos estará alineado a posturas como las de Siria (que no firmo el acuerdo) y Rusia, Yemen, Irán y Venezuela, países que aún no han ratificado este acuerdo. Asimismo, dará la espalda a aliados como Francia, Alemania, Canadá y el Vaticano. Sin duda Rusia estará satisfecha con este nuevo rumbo pero es una grave pérdida para los estadounidenses. La contaminación se incrementará tanto como los padecimientos de salud de la población a quien el Presidente Trump debería proteger.

Aunque Estados Unidos se retire del Acuerdo de París, éste seguirá, ya que fue diseñado para perdurar más allá de los choques políticos y para ser más fuerte que cualquier nación individual. El daño más grave lo sufrirá Estados Unidos en sus relaciones diplomáticas al demostrar que es incapaz de hacer honor a sus compromisos. Este país se alejará del proyecto en el que fue pieza importante para posicionarlo como líder mundial en este rubro y lo llevará a un retroceso en la historia.

 

Las compañías más grandes y rentables del país como ‘DuPont’, ‘General Mills’, ‘Apple’, ‘Google’, ‘Microsoft’, ‘PG&E’, ‘Walmart’, y muchas más apoyan el ‘Acuerdo de París’, incluso ‘ExxonMobil’, ‘BP’, y ‘Shell’ han abogado a su favor. Sin embargo, claramente el Presidente Trump no toma en consideración a quienes generan los empleos en los Estados Unidos y son el motor para la prosperidad. Aún así, parece que la decisión ya está tomada.