Mentiroso patológico

Recientemente Bernie Sanders etiquetó a Donald Trump como un “mentiroso patológico”.  Es verdad, la mentira es el pan de cada día del magnate de copete rojizo.  En algunas oportunidades ha llegado a sostener, en forma descarada, que los “hispanos” lo quieren, lo adoran y que va a ganar las elecciones presidenciales con su apoyo.  

Por supuesto que Trump miente descaradamente.  Recientes estudios confirman que su actitud xenofóbica e intolerante ha sido un estimulante para que una gran mayoría de latinos y de otras étnicas minoritarias puedan concientizarse políticamente.

Los latinos-estadounidenses más conscientes, aquellos que sufragan su voto en todas las elecciones democráticas, ahora están más prestos que nunca para hacer sentir el valor de su voto en noviembre.  Aquellas personas que nunca votaron, hoy están deseosos de inscribirse, educarse sobre el proceso político y remitir su voto.  Muchos que no tuvieron la intención de naturalizarse, ahora hacen filas para adquirir el pasaporte norteamericano.  Todos tienen la misma intención: votar contra Trump.

Esta gente de ascendencia latinoamericana ha sentido en carne propia el odio que transmite las palabras de Trump.  Muchos han empezado a movilizarse por medio de organizaciones civiles o individualmente para detener los planes descabellados de Trump.  En este sentido, muy pocos –pero realmente muy pocos latinos— apoyan la consigna de deportar a 11 millones de personas indocumentadas y construir una muralla a lo largo de la frontera de México y Estados Unidos. 

Así, los latinos saben que Trump miente cuando dice que lo apoyan y lo quieren.  Es una mentira que, algún día, tendrá que reconocer.   A él no le importa el apoyo de nuestra gente.

La estrategia de Trump –de llegar a la Casa Blanca— no incluye a los latinos, como tampoco incluye a los musulmanes, a los afroamericanos o a otros grupos minoritarios.  En varias ocasiones confesó implícitamente que sus planes tienen que ver con otro tipo de gente.

Las bases políticas de Trump son otras.  La mayoría son esa gente estadounidense de ascendencia europea que hoy por hoy se siente abandonada por la dirigencia política y el sistema político-económico en general.  Muchos de ellos son jóvenes sin educación universitaria y con grandes problemas económicos.

Lamentablemente esta población es presa fácil de una retórica nacionalista, fundamentada en la inconformidad, la calumnia, el populismo, la mentira y la victimización.  Trump les dice que los problemas no son de ellos (europeos-estadounidenses).  Por el contrario, los problemas provienen de aquellos que llegan de otras tierras: los inmigrantes.  Ellos les quitan los trabajos, abusan el sistema de salud, comenten violaciones, contaminan el “tejido social estadounidense” y son una carga para el Estado.

A Trump no le interesa el voto latino.  Trump piensa que el voto de esta población no solo puede ser balanceado sino también dominado con el voto de generaciones nuevas de europeos-estadounidenses.  Por eso, su equipo de trabajo, desde hace unas dos o tres semanas, ha hecho utilidad de “movimiento social” para describir al apoyo masivo de sus nuevas bases políticas.

La población latina tiene que tener mucho cuidado con las intenciones malsanas de Trump.  Hay que tener claro que el magnate del copete rojizo miente por conveniencias propias.  Dentro de su plan descabellado, nosotros, los latinos, no estamos incluidos.

Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move.              E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.