El salvador se llama Kasich

            En su discurso pos-Súper Martes, Marco Rubio manifestó lo siguiente: “El partido político de Lincoln y Reagan, al igual que la presidencia de Estados Unidos, nunca van a ser sometidos por un ‘estafador’…Voy a luchar hasta el final para que esto no ocurra…”.         

Si desbaratamos estas palabras y las analizamos una por una, entonces nos damos cuenta que la nueva estrategia de Rubio tiene dos componentes políticos interesantes.  Por una parte, evitar a toda costa el nombramiento de Donald Trump como candidato oficial a la presidencia del Partido Republicano.

Por otra parte, crear una coalición y elegir, entre ellos, un representante en plena Convención republicana, el cual se llevará a cabo en Cleveland, Ohio, entre el 18 al 21 de julio.

            La nueva estrategia de Rubio implica, entre otras cosas, que ninguno de los candidatos republicanos alcance a tener el número mínimo de delegados.  Es decir, de un total de 2,472, un candidato tiene que haber logrado por lo menos 1,237 delegados a su favor.  Lo que quiere decir que Trump estaría corto en llegar a este número mágico horas antes del magno evento republicano.

Sin embargo, actualmente Donald Trump se encuentra punteando en la contienda del Partido Republicano.  En el Súper Martes se adjudicó sendas victorias en siete de los once estados que estaban en juego.  El resultado de esas victorias le aumentó a 316 en el número de delegados.  Mientras que Ted Cruz, a quien no le fue mal, se llevó tres estados, sumando un total de 226.  Marco Rubio por fin ganó uno, el cual le sirvió para acumular un total de 106 delegados.  Por su parte, John Kasich sumó 25 y Carson 8 delegados.

Asimismo, la propuesta implícita de Rubio hace suponer que sería él –no uno de los otros candidatos republicanos (Cruz, Kasich o Carson)—, quién recibiría el apoyo de los delegados de los otros candidatos.  De esa manera sería favorecido por los 1,237 necesarios y, consecuentemente, se convertiría en el candidato oficial a la presidencia por su partido político.

¿Hay o no dificultades con su plan?  Por supuesto que la hay.  Seguramente Cruz está pensando lo mismo.  Al igual que Rubio, Cruz quiere ser el candidato oficial de los republicanos.  En tal sentido, es muy poco probable que le entregue a sus delegados en bandeja de plata.

Entonces, así como están las cosas, existe una disyuntiva extremadamente difícil de resolver en el momento que se decida los votos de los delegados.   Pero no todo está perdido.  Siempre hay una luz después de transitar un túnel tétrico y oscuro.

John Kasich, gobernador de Ohio, se encuentra en la parte media de Cruz y Rubio.  Kasich no se ha distinguido por ser carismático, ni tampoco es un candidato ofensivo y mal hablado.  Por el contrario, durante su campaña a la presidencia, se ha caracterizado por sus políticas sociales moderadas y un conservadurismo en la economía.

Por consiguiente, Kasich sería el candidato apropiado, a quién, tanto Cruz como Rubio, tendrían que ceder sus delegados.  Este acuerdo o pacto mitigaría la crisis de los republicanos y pondría fin la contienda por la nominación oficial hacia la presidencia.

Después de todo, la idea de Rubio de esperar hasta la convención no es tan ilusoria como parece.  Tiene su lógica y sus méritos.  Empero, para que el libreto suceda como está escrito es necesario que Rubio venza a Trump en las primarias de Florida.  De lo contrario, sería muy difícil detener el remolino devastador que ha sembrado Trump al interior del Partido Republicano.

Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move.              E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.