Paranoia en el Partido Republicano

Nunca ni nadie pensó que, a estas alturas, el electorado republicano tendría un contingente de candidatos con posibilidades de llegar a la Casa Blanca.

La contienda electoral republicana se ha convertido en un cuadrilátero de pelea, donde todos se dan golpes sin ningún grado de contemplación.  Cada uno decide no iniciar la retirada, a pesar de que solo tienen la mitad de aliento para mantenerse parados.

Se creía que, después de las elecciones de New Hampshire, los candidatos del llamado establishment iban a reducirse en cantidad.  De los cuatro que participaron –Marco Rubio, Jeb Bush, Chris Christie y John Kasich—, por lo menos, dos iban a abandonar la contienda.

Una vez terminado el Super Tuesday del 1ro. de marzo, se esperaba que solo dos candidatos (uno del establishment y el otro del no establishment) iban a sobrevivir.  No creo que resulte de esa manera.  Los candidatos del establishment siguen moviendo el rabo y tienen los mismos bríos que cuando empezaron su campaña política.  

Jeb Bush ya expresó que movilizó a su equipo para tratar reactivar su campaña política.  Las primarias del Sur de Carolina están programadas para el 20 de este mes, y Bush siente que, al igual que su padre y su hermano mayor, tendrá el apoyo del electorado de este estado.

Kasich, que se ubicó segundo en New Hampshire, también manifestó que estará batallando por el voto del Sur de Carolina.  No creo que le vaya bien.  Sus políticas moderadas son consideradas “radicales” en un estado donde están acostumbrados a apoyar a candidatos que se ajustan a una agenda social conservadora.

Por su parte, Rubio, que sufrió una aplastante derrota en New Hampshire, sugirió que cometió un grave error en el debate de la semana pasada, pero que su candidatura continuará en el Sur de Carolina.

Como todos sabemos, el senador de Florida perdió sus albores de gran comunicador cuando Chris Christie lo vapuleó en pleno debate.  Le hizo ver como un robot mecanizado y como un niño de escuela que se aprende todo de memoria.

Christie, el vapuleador, logró reunir solo 7% de apoyo de los votantes de New Hampshire.  Su campaña tampoco fue buena.  Debido a que implica mucho dinero seguir en el camino hacia la Presidencia, es muy probable que Christie finalmente cuelgue sus “guantes de box”.

Carly Fiorina y Ben Carson, considerados independientes, seguramente seguirán en la carrera, pero su impacto en el resultado final es poco o nada.  De manera que a muy pocos les importa si estos dos candidatos siguen o se quedan en la contienda política. 

Este tipo de escenario político solo beneficia a una persona: a Donald Trump.  El billonario de los bienes raíces solo tiene que mirar y disfrutar cómo sus camaradas de equipo se golpean y se aniquilan.

Al final sólo quedará un candidato en su frente, quien, después de tantas batallas, se encontrará moribundo, listo para darle un golpe certero de gracia.

Así está el Partido Republicano; lejos de ser el partido político de antes.   Su esencia cambió rotundamente y su nueva imagen está contaminada por los grupos más retrógrados del país.

Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move.              E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.