Contradicción de Bernie Sanders

El senador Bernie Sanders está al frente de la plataforma de los demócratas en Iowa de acuerdo a las últimas encuestas realizadas por CNN.  A pesar de que es una persona interesante, tiene un proyecto social sólido y una visión incluyente para todos, no es el candidato apropiado para vencer a cualquiera de los dos punteros del Partido Republicano.

Lamentablemente, la población norteamericana no está lista para un proyecto social-demócrata en la forma cómo lo describe Sanders.  El debate del día lunes hizo relucir su visión progresista y demostró claramente también que su posición en torno a la economía va en contra de la naturaleza de la mayoría del electorado nacional, especialmente de la clase media y los votantes moderados.

Cuando le preguntaron que especifique sobre el significado de su socialismo, Sanders explicó con lujo de detalles y en forma coherente.  Hizo referencia que la democracia socialista, según su punto de vista, es darle más a los que no tienen y obligar a pagar más a los que más tienen.

Sin embargo, cuando le cuestionaron sobre la forma cómo pagaría su proyecto social, Sanders manifestó que elevaría los impuestos a todos los norteamericanos, incluyendo a los más pobres.

Asimismo, explicó que los programas universales de salud estarían enteramente administrados por el sector público.  Es decir, la burocracia del país, en caso de que ganara las elecciones primarias y generales, crecería a niveles de la post Segunda Guerra Mundial.  “El gobierno”, dijo “sirve para regular todas esas iniquidades que crea el sector privado”.

Teóricamente, Sanders está en lo correcto.  El gobierno es el encargado de regular el mercado; de controlar los abusos de Wall Street y de aquellos personajes del sector financiero que se aprovechan de las mayorías y crean artificios políticos para acaparar más riqueza.

En la práctica, a la población estadounidense le interesa que exista un equilibrio entre el sector privado y el sector público; con una ligera inclinación hacia el primero que al segundo.

En este sentido, una política populista al estilo de Sanders es altamente impopular en el país.  A la clase media, principales contribuyentes del fisco, no les gusta que le impongan más impuestos; están aburridos que, cheque-a-cheque y semana-tras-semana, les estén reduciendo sus ingresos.  Cuanto más dinero se ve reflejado en sus haberes mensuales mejores son sus opciones de vida.

Donald Trump y Ted Cruz, los dos punteros del Partido Republicano, ofrecen menos imposición de impuestos y mayor libertad de acción del sector privado en la economía.  Lo anterior es como una melodía suave que no destroza el tímpano del contribuyente de clase media.

Es triste pero cierto, la mayoría de la población estadounidense está harta del fisco y del funcionamiento de la burocracia.  Por consiguiente, la posición socialista de Sanders no es bienvenida en estas elecciones.

Si es que Sanders gana las elecciones primarias de los demócratas, difícilmente podría vencer a Trump o Cruz, quienes ofrecen mayor libertad individual en la economía.  Lo anterior, a pesar de que los dos, principalmente Trump, han optado por una postura de odio e intolerancia ante la sociedad contra las minorías del país.

Entonces, de qué le sirve ganar las primarias si, al final, Sanders estaría entregando en bandeja de plata la Presidencia de la República a uno de los dos candidatos más intransigentes de la historia del país.  Lo más racional es que los demócratas en Iowa apoyen la candidatura de Hillary Rodham Clinton.

Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move.              E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.