Después de un poco de más de dos horas de estar parado, mostrando lo mejor de su repertorio económico y político, los candidatos republicanos gestaron el mejor de los cuatro debates que se realizaron hasta hoy.  Se notó claramente quienes se perfilan mejor hacia la presidencia y quienes, desde hoy, estarán pensando en su retito. 

Ganadores: No hay duda, Marco Rubio se siente como si estuviera en su casa cada vez que se presenta en los debates.  La noche del martes no fue diferente a los otros tres anteriores.  Desde el inicio mostró sus dotes de gran orador, supo encarar con firmeza las preguntas y demostró mucho conocimiento. 

Tuvo dos momentos importantes que propiciaron el aplauso de la concurrencia.  Inicialmente cuando comentó que un soldador gana más dinero que una persona con título de filosofía y luego cuando respondió a una pregunta concreta sobre su experiencia limitada comparada con la de Hilary Clinton. 

Con una sonrisa dibujada en el rostro y muy seguro de sí mismo manifestó: “Esta es una elección generacional […].  Cuando el electorado nacional decida entre Hilary Clinton y yo, estarán eligiendo entre un candidato del pasado y otro del futuro”.   Hizo vibrar a sus seguidores, aunque está vez se notó el tono mecanizado de su respuesta. 

Ted Cruz tuvo también una buena noche.  Discutió cuando hubo el momento de hacerlo y levantó la voz cunado sentía que era necesario y se mostró como una persona dotada de mucho conocimiento.  Hizo sugerencia de que el sistema de impuestos es tan complicado que tiene más páginas que la propia Biblia.   

Carly Fiorina ganó algunos centímetros, pero no creo que fueron lo suficiente como para que mezclarse entre los cuatro finalistas.  Desde el segundo debate, Fiorina se ha convertido en la némesis de Donald Trump.  Cada vez que pudo, lo interrumpió, se metió dentro de su piel para irritarlo, le sacó de sus casillas y le dio una cátedra de Relaciones Internacionales.  La gente gozó su irreverencia. 

No creo que Ben Carson perdió pero tampoco ganó.  A diferencia de los otros debates, lo vi más coherente, mostró más seguridad en sus respuestas y sobretodo hizo notar que entiende “algo” de la situación económica del país.  Sin embargo, “algo” no es suficiente para ser presidente. 

Perdedores: definitivamente Donald Trump no tiene capacidad de entablar una conversación inteligente.  Como el debate del martes estaba concentrado en la economía, debería haber sido su momento de brillar.  No lo hizo.  Por el contrario, fue el más flojo; no supo coordinar sus ideas, continua utilizando respuestas generales y palabras trilladas que ya tiene cansados a los republicanos: “huge, unbelievable, looser,,,”. 

A pesar de que Jeb Bush tuvo una mejor noche que sus anteriores presentaciones, no creo que le alcance a sacar del hoyo donde está sumergido.  Por el contrario, mostró inseguridad y falta de carácter a la hora de confrontar a sus enemigos-compañeros.  Su mejor momento fue cuando intercedió por la comunidad latina, criticando la postura radical anti-inmigrante de Trump.  La sombra de su hermano le sigue dando dolores de cabeza. 

Rand Paul mostró más soltura, mejor dominio de los temas, pero también sigue sufriendo de calidez humana y carisma.  Sus días están contados. 

El gobernador de Ohio John Kasich quiso tomar la batuta del debate porque sabe que ésta oportunidad fue la última que le queda para demostrar que es un candidato serio.  Interrumpió, se adelantó a las preguntas y se notó su desesperación.  Kasich es otro de los republicanos que estará diciendo adiós a la presidencia en las próximas semanas, tal vez días.   

Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move.          E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.