“Buenos Deseos de Año Nuevo” 

Por: Winston Samuel Ojeda

Autor del éxito editorial “¡Claro que Sí se Puede!” 

Es muy común que durante la época de fin de año, la mayoría de los seres humanos, entre fiestas, reuniones y brindis tomemos la resolución de cambiar algunos malos hábitos o tratar de alcanzar nuevas metas en el año que se avecina. 

Esto que se denomina “Buenos Deseos de Año Nuevo”, es algo que internamente nos impulsa a pensar que estamos ante una nueva etapa de la vida y que es necesario hacer un cambio, sin embargo, con el ajetreo y el chocar de las copas que acompaña este tipo de chorchas, es muy difícil encontrar un buen momento para estar a solas con nosotros mismos y de ese modo seleccionar lo que más nos conviene. 

De cualquier modo en algún momento, te encontrarás brindando por el Año Nuevo y esto te llevará a pensar, -la mayoría de las veces a la ligera- que es necesario hacer un ajuste en algunos aspectos de tu vida. 

Sin embargo, estos “buenos deseos” son mayoritariamente olvidados con la resaca o “cruda” realidad del 1° de Enero y en el mejor de los casos ya estarán en el baúl de los recuerdos para Febrero, cuando una vez más hayas vuelto a subir al carro de la monotonía y la rutina cotidiana. 

El concepto de “renovarse o morir”, en sí, es bueno, porque significa un compromiso para mejorar tú vida futura, por lo que debes tomarlo en serio, para que realmente te rinda dividendos. 

¿Qué puedes hacer para reforzar las probabilidades de éxito? A primera vista, parece complejo el que logres concientizarte del asunto, sin embargo, no es tan problemático. 

Voy a compartir contigo, unas sencillas técnicas que seguramente te servirán para no fallar en el intento. 

La primera consiste en anotar esas resoluciones en una hoja de papel o en tu laptop, ya que el dejarlas en el aire, es sinónimo de olvido. 

De preferencia, la lista no debe exceder el número de cinco, para que no te sientas abrumado, ya que es frecuente ver que algunas personas hacen una lista tan grande, que con solo verla, pierden las ganas y claudican. 

Estas resoluciones, deben ser claras y concisas sin importar si son a corto, mediano o largo plazo. 

Por ejemplo, en lugar de escribir, -Voy a estrenar algún auto-, debes ser muy claro y poner, -Voy a manejar un “Audi 2019 q5”, color plata, para el 15 de Mayo- Recorta la imagen del auto de tus sueños y ponlo como cartel en tu cuarto u oficina. 

Otra opción es poner ese y otros objetivos como pantalla de tu computadora. Esto, permitirá que te mantengas alerta de la meta que persigues. 

En el ejemplo que nos ocupa, visualízalo, como si ya lo tuvieras. Siéntate en tu sillón favorito e imagina que lo manejas y paseas en él a tu pareja o a tu familia. 

En otras palabras compórtate como si la materialización del mismo fuera ya una realidad presente. 

Como si pudieras tocarlo, sentirlo y manejarlo, añadiéndo sentimientos de alegría y diversión. 

Repite esta visualización dos veces al día. Una vez al acostarte, para dejar que tu subconsciente te ayude con su poder creador mientras duermes y otra vez al levantarte, para empezar el día con tu objetivo bien claro en mente. 

Por muy insignificante que parezca, estos ejercicios son muy valiosos para la consecución de tu meta. 

Aunque en un principio puedan parecerte una nimiedad, al final podrás percatarte de la importancia de los mismos. 

A la vez, comparte esta resolución con tus amigos o familiares cercanos, para crear un compromiso y celebrar con ellos – en su momento- el éxito alcanzado. 

Por otro lado, reconoce y premia tus esfuerzos, cada vez que estés más cerca de tu meta. 

Esto no quiere decir, por ejemplo salir a gastar parte de lo ahorrado, sino significa darte un abrazo de felicitación, -físico y mental-, por la fortaleza que has desarrollado. 

Después de conseguir tu objetivo, tacha de tu lista la resolución alcanzada y sustituyela con otra nueva, ya que no requieres que sea 31 de Diciembre para programar una nueva meta. 

Y así sucesivamente, durante el transcurso del año, mantén tu lista vigente, de manera que, siempre estés ocupado con un nuevo sueño por lograr. 

Recuerda que el edificio más alto, empezó por ser un sueño, luego un bosquejo que se convirtió en proyecto y después la resolución de alguien que como TU, hizo que se convirtiera en realidad. 

Lo mejor de todo, es que NO dependes de otros. TODO depende de TI. ¡Felicidades!